Las áreas del banco · Episodio 6 de 7
El alta de un cliente
Darse de alta cruza cuatro contextos: Alta verifica la identidad, Cuentas abre la cuenta, Tarjetas emite la tarjeta y Comunicación da la bienvenida. Una persona llama: «empecé el alta hace dos días, ¿cómo va?». Nadie lo sabe.
El punto de partida
En el episodio anterior vimos dos contextos hablándose: Operaciones y Fraude, Cuentas y quien quiera enterarse de un titular nuevo. Pero hay flujos más largos. El alta de un cliente (la operación de referencia número 4 del banco) pasa por cuatro contextos, en orden, y puede tardar días si el proveedor de tarjetas va lento.
Hay dos formas de coordinar un flujo así. En la coreografía nadie dirige: cada contexto escucha el evento del anterior y publica el suyo. En la orquestación, un proceso hace de director: envía una orden a cada contexto, espera la respuesta y decide el siguiente paso.
El mismo alta, dos veces
Lanza el alta de Laura en los dos modelos. La tarjeta se va a quedar esperando al proveedor, así que el alta quedará a medias. Entonces pregunta cómo va. Después, prueba los dos cambios que llegan del negocio.
Qué ha pasado
Con la coreografía, cada contexto solo conoce su parte: Alta sabe que verificó a Laura y Cuentas, que le abrió la cuenta. Para saber cómo va el alta hay que preguntar a los cuatro y reconstruir la historia. El conocimiento del flujo está repartido entre los participantes. Nadie lo tiene entero.
Con la orquestación, el proceso de alta sabe en qué paso está cada alta, porque es quien ha dado las órdenes. Una pregunta basta. Y cambiar el orden de los pasos (la tarjeta, tras el primer ingreso) es cambiar el proceso, no dos contextos y sus eventos.
El segundo titular
Añadir a Marcos a la cuenta de Laura se parece mucho a un alta: hay que verificarle (si no es cliente) y emitirle una tarjeta, pero no hay que abrir ninguna cuenta. En la coreografía, Tarjetas recibe «ClienteVerificado» y no sabe si tiene que emitir la tarjeta de un cliente nuevo o la de un segundo titular: el evento ya no basta, y hay que cambiarlo en tres sitios.
En la orquestación basta con un segundo proceso. Pero mira la ficha del director: ya lleva dos flujos, y cada nuevo flujo le enseña un poco más sobre cómo funcionan los demás contextos. Un director que lo sabe todo acaba siendo el sitio donde vive toda la lógica, y los contextos se quedan en meros ejecutores. Ese es el riesgo de la orquestación.
Casi nadie elige una sola
New Capital Bank usa las dos. Un flujo largo, con pasos que dependen unos de otros y alguien que pregunta cómo va (el alta, añadir un titular), pide un director. Las reacciones independientes a un hecho (avisar al cliente de un movimiento, que Cumplimiento lo registre) piden coreografía: nadie tiene por qué coordinarlas.
Queda una pregunta que este episodio no responde: ¿qué pasa si la tarjeta no se puede emitir nunca, con la cuenta ya abierta? Deshacer un flujo a medias entre varios contextos es una saga, y se cuenta en la serie siguiente, la de consistencia.
GuíaArquitectura orientada a eventos · Flujos largos. Coreografía, orquestación y sagas, junto al resto de patrones de eventos.Para llevarse
- Coreografía: cada contexto reacciona a los eventos de los demás. Desacopla, pero nadie sabe cómo va el flujo entero.
- Orquestación: un proceso da las órdenes y sabe en qué paso está cada flujo. Hay que vigilar que no acumule la lógica de todos.
- Director para los flujos largos que hay que seguir; coreografía para las reacciones independientes.