Las áreas del banco · Episodio 2 de 7
La pared del Bizum
El banco reúne en una sala a Pagos de cuenta, Ahorro, Comunicación y un analista de Fraude para entender cómo funciona un Bizum. Nadie dibuja cajas ni flechas. Se pegan post-its naranjas en una pared.
El punto de partida
En el episodio anterior vimos que una palabra cambia de significado al pasar de una parte del sistema a otra, y que esos cambios marcan fronteras. Pero ¿dónde están esas fronteras en New Capital Bank? Nadie las ha dibujado nunca.
Lo habitual sería que un arquitecto dibujara cajas: «servicio de Bizum», «servicio de cuentas». El problema es que las cajas se dibujan desde lo que ya se sabe de la tecnología, no desde lo que pasa en el negocio. El banco prueba otra cosa: un Event Storming.
Primero, lo que pasa
La regla de la sesión es sencilla: cada post-it naranja es un hecho que ya ha ocurrido, escrito en pasado. «Bizum solicitado», no «solicitar Bizum». Se pegan de izquierda a derecha, en el orden en que pasan.
Laura envía 50 € a Marcos por Bizum. En la simulación tienes los seis eventos desordenados: pégalos en la pared en el orden correcto. Cuando estén, añade lo que los provoca y quién interviene.
Qué ha pasado
La pared cuenta el Bizum de Laura sin una sola palabra técnica, y aun así ya enseña cosas que importan al diseño:
- Algunos eventos los provoca una persona que pide algo (un comando, en azul). Otros, una regla del negocio que reacciona sola (una política, en lila): «cuando se registra un movimiento, avisar al cliente».
- Dos eventos pueden ir en cualquier orden: Fraude y Comunicación reaccionan al mismo hecho y ninguno espera al otro.
- Tres de los seis dependen de un sistema que el banco no controla: la red Bizum, el antifraude comprado y las notificaciones push.
Las fronteras aparecen solas
Con la pared llena, el banco busca dónde se parte. Hay tres pistas que funcionan casi siempre:
- El lenguaje: dónde la gente deja de usar una palabra y empieza a usar otra.
- Los eventos pivote: lo que ya no se puede deshacer y separa una fase de la siguiente.
- Quién sabía de cada tramo: qué grupo de personas explicaba cada parte de la pared.
Actívalas en la simulación. Una frontera es clara cuando la señalan al menos dos pistas.
Nadie ha dibujado una caja, y en la pared hay cuatro tramos: Operaciones (pedir y comprobar), Cuentas (el movimiento), Fraude (el veredicto) y Comunicación (el aviso). Son fronteras candidatas. Lo que tienen de bueno es de dónde salen: de cómo funciona el negocio, no de cómo está organizado el código o el organigrama.
La pared del segundo titular
El banco repite la sesión con el cambio que recorre la serie: Laura quiere añadir a Marcos a la cuenta de casa. Esta vez lo más valioso no son los post-its naranjas, sino los rojos: los puntos calientes, las preguntas que nadie en la sala sabe responder.
Una conversación, no un entregable
Un Event Storming no termina en un documento bonito. Su valor está en que la gente que sabe del negocio y la que construye el software han mirado la misma pared y han descubierto en qué no están de acuerdo. La duda de la tarjeta de Marcos habría aparecido igual, pero meses después y en producción.
Por eso una pared hecha por una sola persona sirve de poco: solo enseña lo que esa persona ya sabía. En el próximo episodio pondremos las fronteras de la pared al lado de las áreas del banco y de sus siete equipos, y veremos que no coinciden.
Para llevarse
- Event Storming: se empieza por lo que pasa (eventos en pasado, en orden), no por cajas ni por tablas.
- Las fronteras aparecen donde coinciden el cambio de lenguaje, los eventos pivote y quién sabe de cada tramo.
- Los post-its rojos (lo que nadie sabe) son el resultado más útil de la sesión: decisiones de negocio que había que tomar.